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Productos de limpieza que no se deben mezclar

Productos de limpieza que no se deben mezclar

Cuando hay que ponerse a desinfectar ciertas instalaciones, no solo resulta importante tener claros los recursos necesarios para cada labor concreta. También es fundamental conocer los productos de limpieza que no se deben mezclar.

A continuación, se hace un repaso de las combinaciones de fórmulas que hay que desestimar a estos efectos.

Consejos del servicio de limpieza de oficinas acerca de los desinfectantes que no hay que mezclar

La limpieza de recintos y otras instalaciones requiere de unos ciertos conocimientos para poder ser realizada con seguridad.

Se trata de una tarea que no se puede improvisar, por lo que hay que tener en cuenta algunas precauciones. La primera de ellas es la de dejar los productos fuera del alcance de los niños y las mascotas. También es clave prestar atención al etiquetado, pues proporciona indicaciones de uso para garantizar la efectividad e inocuidad de los líquidos, polvos, etc.

En la coyuntura marcada por la pandemia del coronavirus, la desinfección se ha convertido en un acto más habitual y frecuente que antaño. En este sentido, el desconocimiento puede generar accidentes domésticos o laborales. Entre otras cosas, por el hecho de haber mezclado los siguientes recursos.

¿Qué productos de limpieza no han de usarse juntos?

En las siguientes líneas, se describen brevemente las combinaciones de desinfectantes que en ningún caso hay que aplicar.

  1. Agua oxigenada y vinagre. De su fusión nace el ácido peracético. Cuando se encuentra en altas concentraciones, puede generar irritaciones en la nariz, los pulmones, la garganta o los ojos.
  2. Bicarbonato con vinagre. Como el bicarbonato es de naturaleza alcalina y el vinagre es ácido, cuando se juntan, se va a producir la neutralización de ambos. Hay que tener un cuidado especial cuando esta unión se lleve a cabo en recipientes cerrados, puesto que se podría dar una peligrosa explosión.
  3. Vinagre con lejía. Son dos de los líquidos para limpiar más populares, pero, al ser el vinagre un ácido débil, si se le añade a la lejía, va a propiciar la aparición de unos vapores tóxicos que pueden originar un gran impacto en los pulmones y quemaduras significativas en el área ocular.
  4. Amoniaco con lejía. Nuevamente, se dan vapores que, como en el caso anterior, pueden deparar consecuencias nefastas para el aparato respiratorio. Por otro lado, a este inconveniente hay que sumar que, si, en esta mezcla, el amoniaco se encuentra en altas cantidades, se puede formar una sustancia de alta toxicidad, la cual llega a derivar en explosiones.
  5. Alcohol en gel con lejía. Cuando coinciden estos componentes químicos, el resultado es la producción de ácido muriático y cloroformo. Las consecuencias son, entre otras, las náuseas, los mareos y los dolores en los riñones, los pulmones, la piel o los ojos. Incluso es posible que se den desmayos ante estas reacciones.
  6. Otros productos de limpieza con lejía. Sobresalen, entre los que no deben ser mezclados con la lejía, los limpiacristales, los detergentes para los lavavajillas y los limpiadores para los retretes. Cuando la coincidencia de estos productos da lugar al gas cloro, van a sufrir la vista y la respiración.
  7. Productos para limpiar de diferentes firmas. No hay que pensar que estas uniones van a potenciar los efectos desinfectantes. En realidad, pueden generar unos inciertos y nada recomendables resultados

Por consiguiente, vale la pena recurrir a un servicio de limpieza de oficina profesional, como el que brindamos en Grupo Floridablanca. Conocemos el catálogo de productos pormenorizadamente para propiciar espacios más saludables.

En definitiva, conviene conocer los productos de limpieza que no se deben mezclar, dado que un requisito indispensable de toda desinfección a fondo es que sea hecha con seguridad.

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